Las motxilas

Luego en el camino las cosas cambian

Una vez en el viaje, hay cosas que fuimos comprando y que se fueron añadiendo a la motxila, y otras que fuimos dejando. Al salir de Perú me desprendí de la guía de ese país y me compré la de Ecuador, y pensaba hacer así sucesivamente, pero lo cierto es que ya no encontré ninguna que me gustara (suelo pillar una editorial en concreto que no estaba por ningún lado y creedme que las busqué MUCHO). Durante los meses de viaje fui soltando varias prendas de ropa, y compré un gorro de lana de alpaca y una tela para hacer un mantel en Perú. La motxila pequeña de uso diario se nos rompió antes de dos meses de tanto usarla y compramos otra que salió estupenda y nos duró el resto del viaje. En Cuenca (Ecuador) compramos un libro de Proudhon y nos regalaron otro de Rosalía de Castro (Proudhon se vino a España, Rosalía se quedó como regalo a nuestro amigo Miguel de Bogotá, ya que él es un amante de la terra galega). En algún momento me compré un cuaderno para ir ideando este blog, y también rotuladores para dibujar. Compramos algunos libros de recetas… En definitiva: los libros aportaban bastante peso en nuestras motxilas. Por supuesto, también fuimos comprando cosas que se iban agotando e íbamos reponiendo, como crema para el sol, compresas, repelente de insectos, café y alguna comida de vez en cuando (latas de conservas, fruta, picoteos para los autobuses…).

Así de ligeritos íbamos al final del viaje en Chacahua, México.
Josu con la camiseta del Millonarios en Bogotá, Colombia.

También los amigos del camino nos dieron algunos objetos: nuestro amigo Ernesto de Nazca nos regaló unos llaveros de los famosos petroglifos (Josu conserva el suyo pero el mío lo perdí y me puse muy triste), otro amigo que hicimos de fiesta en un pueblo llamado Cabanaconde en el Valle del Colca de Perú, fue a su casa en mitad de la noche y volvió con una taza de su empresa que nos regaló. La empresa se llamaba Andalucía y en la taza sale una foto de su madre con más de 90 años. Nuestro amigo Miguel, bogotano, regaló a Josu una camiseta del Millonarios que es un equipo de allí (no se me enfaden los del Santa Fe) y yo le compré un libro del que el propio Miguel era autor, un cuento infantil precioso que me hizo llorar cuando lo leí.

El tema de hacer la motxila perfecta es un aprendizaje que vas adquiriendo a medida que haces más viajes o mismamente por el camino, viendo los errores cometidos. Lo que sobra, lo que falta…

¡En el siguiente viaje largo intentaré llevar sólo 8 kg! Todo un reto.

Y aquí se acaba todo lo que puedo aportaros como consejos de una motxilera rockanrolera a otra.

¡Espero que esta entrada os ayude y os sirva para hacer vuestro equipaje en vuestro próximo viaje! ¡Motxila&Roll amigas y amigos! ¡Mucha motxila y mucho R’n’R!