Hallöchen ihr Lieben!
Berlin es mundialmente conocida: capital de Alemania, una ciudad inmensa, diversa y animada que seguro gustará al viajero que se digne a conocerla.

Yo viví durante seis años de mi vida aquí, por lo que forma parte de mi historia y de mi corazón. Aquí llegué huyendo de una Barcelona que en 2013 estaba en plena crisis y donde, aunque ahora nos parezca mentira, no había nada de trabajo para una enfermera. En octubre me monté en un avión y aterricé en la Hauptstadt, con poquitas nociones de alemán, muchos miedos y muchas ganas de tener un curro estable. Josu llegó por su cuenta curiosamente también el mismo año, pero en septiembre.

Al llegar, aún éramos desconocidos y fue durante esta etapa cuando nos encontramos (aunque ocurrió en Polonia en un festival de música, pero esa es otra historia). Es por esto que podría contar muchas cosas de esta maravilla de sitio, ya que le tengo un cariño inmenso. Son muchos recuerdos y vivencias, muchas historias, muchas penas y alegrías.
Trataré en esta entrada de que a vosotros os guste tanto como a mí y que sepáis qué hacer y qué no hacer en esta ciudad europea.
En esta primera parte empezaré por contaros algunas curiosidades sobre Berlin que seguro os interesará saber, para después en la segunda parte, Berlin II, hablaros sobre la ciudad más extensamente, con las cosas que yo no me perdería y con lo que considero que deberías visitar si vas allí.
Algunas curiosidades sobre Berlin
Mucha gente conoce Berlin. Que si el muro, que si los comunistas, que si el tecno y que si las kartofels. La Stasi, los alemanes y el frío (después de vivir allí siempre digo que el frío es una cosa tolerable, lo intolerable es la oscuridad).
Todas estas cosas ya nos las sabemos así que intentaré aquí hablar de otras cosas que quizás no todo el mundo sabe y que me gustan de esta ciudad.
Comenzamos:

- El nombre de Berlin significa literalmente tierra pantanosa, ya que se cree que antiguamente toda esta zona era como una gran ciénaga. El origen estaría en una antigua palabra eslava, berl, que significa «pantano». Es curioso, porque el emblema de la ciudad, el famoso Oso berlinés que verás en muchos sitios de la ciudad, fonéticamente es muy parecido a la palabra Berlin: oso en alemán es Bär, y la ä en alemán se pronuncia como una «e».

- Aquí se inventó una de las mejores comidas del mundo (es una de mis favoritas así que por lo tanto es una de las mejores del mundo): el döner kebab. Sí, amigas, es alemán. Aunque su origen es turco, el döner kebab tal y como lo conocemos en la actualidad -ese sandwich de pan de pita relleno de carne con salsa de ajo y ensalada- nació aquí de mano de inmigrantes turcos en los años 70. ¡Qué haríamos sin la inmigración! Por este motivo no es de extrañar que en Alemania haya más de 40.000 kebabs y allí puedas comer los mejores de toda Europa. Como curiosidad deciros que el término kebab en realidad significa «carne a la parrilla», döner significa literalmente «que gira» y dürum (su versión enrollada) significa «rollo». Todo aclarado.
- Ver a gente desnuda en los parques no debe escandalizarte si vienes a Berlin, sobre todo en verano. Son practicantes de la cultura FKK (Freikörperkultur, algo así como «la cultura del cuerpo libre»), muy extendida en Alemania. Nada que ver con el pudor al que estamos acostumbrados en otros sitios del globo; aquí la desnudez es natural, cosa que podrás comprobar si en verano vas a lagos en Berlin o simplemente a parques de la ciudad en días de mucho calor. Anímate a sentirte libre dejando tus encantos al Sol, ¡a nadie le importará!

- El metro (U-Bahn) es toda una experiencia en Berlin. Aquí puedes encontrarte de todo, cosas muy locas. Tanto es así, que la BVG (Berliner Verkehrsbetriebe, la empresa pública encargada del transporte en la ciudad) hizo en el año 2015 un anuncio que se hizo famosísimo allí, donde mostraba con una pegadiza canción de rap que hagas lo que hagas en el metro, al revisor le va a dar igual; salvo que no pagues. En el anuncio el revisor va describiendo situaciones que puedes ver en el metro de Berlin (desde gente con muebles haciendo una mudanza, hasta mariachis de concierto, un hombre montado en un caballo, un hombre montado en otro hombre…) mientras canta «ist mir egal«, que viene a ser una forma coloquial de decir que te da igual (un «me la sopla» en toda regla). Este comercial causó furor en esa época (yo y muchos que lo vivimos estuvimos meses con la cancioncita en la cabeza) y siempre que hablo alemán y digo la misma frase es inevitable acordarme. Ist mir egal, egal, egal…
- Siguiendo con el metro, en Berlin para decir que una parada pertenece a una u otra línea se dice «U» seguido del número de la línea. Por ejemplo: «la parada Berliner Straße de la U7″. En cambio, las líneas de los trenes de cercanías, se indican con la letra «S», como por ejemplo «la S1», «la S2», o las más conocidas «S41» y «S42», que son los dos sentidos del famoso Ringbahn, que hace un anillo rodeando la zona céntrica de la ciudad. Sería algo así como en Madrid la M-30, pero en tren. Este anillo en ambos sentidos facilita mucho la movilidad en esta gran ciudad. Esta nomenclatura tan peculiar proviene de las palabras Untergrundbahn (metro) y Stadtschnellbahn (literalmente tren rápido de la ciudad o urbano, lo que viene siendo un cercanías). Qué bonito que es el alemán.

- Los autobuses también son llamativos, o al menos la forma en la que funcionan. Lo primero que llama la atención es que suelen ser bastante puntuales. En la parada puedes ver las horas exactas a las que pasará tu autobús; nada de «cada diez minutos» o «con una frecuencia de», sino una hora exacta, como «14.23h, 14.27h, 15.01h». Y suele pasar a esa hora, si no los alemanes ya andan quejándose (he visto alemanes quejarse por dos escasos minutos de retraso). Otra cosa es que la gente entra a tropel y por ambas puertas cuando el autobusero las abre, delantera y trasera. Las cordialidades se acaban cuando llega el autobús y a nadie le importa quién estaba antes en la parada. Se va entrando de la forma más cómoda y rápida, si lo piensas en términos de eficiencia temporal: el que está más cerca de la puerta entra primero. Para los alemanes el tiempo es importante, y la eficiencia también.

- Por las calles de Berlin verás de forma habitual botellas de plástico y de cristal dejadas a los pies de las basuras y papeleras por la calle. Esto se hace porque allí, si recoges estas botellas y las llevas a un supermercado, encontrarás un especie de recolector que te devuelve un dinerito por cada una de ellas (normalmente 8 céntimos por las de cristal y 25 por las de plástico, si esto no ha cambiado recientemente). El famoso pfand. Es algo de lógica muy alemana: ellos opinan que al comprar un zumo o un refresco, tú pagas por lo que bebes y por la botella (por el contenido y por el contenedor); cuando se acaba el zumo o el refresco, devuelves la botella y ellos te devuelven el dinero que pagaste por ella. Al dejarlas en la calle, la gente colabora con las personas más necesitadas de la ciudad, que las suelen recoger y las llevan a la tienda para comprar comida o lo que necesiten con el dinero que saquen de devolverlas. Creo que es algo estupendo, que se podría extender a otros países, ya que además ayuda mucho a reciclar.

- Cuando alquilas un piso (cosa de lo más habitual ya que Alemania es el país de Europa con mayor proporción de gente viviendo de alquiler, más de la mitad), para hablar del precio del alquiler allí se habla de Kaltmiete («alquiler frío») o de Warmmiete («alquiler caliente»). La diferencia es que el frío es solo el precio del alquiler del piso, mientras que el caliente es con los gastos añadidos (agua, luz, calefacción, basuras, etc.), siendo mucho más habitual este último.
- Berlin es una ciudad tan abierta, diversa, integradora y mezcla de culturas, que incluso celebran un Carnaval de las Culturas (Karneval der Kulturen), que suele ser en mayo o junio. Se trata de un pasacalles de diferentes culturas con conciertos en la calle y un ambientazo durante todos los días espectacular. No os lo perdais si estáis en esos días en la ciudad.

- Aquí se sigue respirando aire bien de izquierdas y anticapitalista, legado de su pasado, es por esto que es fácil encontrar un mundo underground y de ideología de izquierda bastante potente, con una gran red de proyectos de viviendas (Hausprojekt) y mogollón de escena cultural en este sentido. Recomiendo leer el magazín Stressfaktor para saber lo que se cuece en la escena de la izquierda alemana los días que estés por allí si te gusta el rollo. Siempre suele haber algún concierto, reunión, proyección de alguna película o documental interesante… Hay también muchísimos Wohnprojekten, casas comunitarias para tener un mejor acceso a la vivienda y un tipo de vida comunitario, más enfocado en el compartir. También hay muchos sitios okupados, aunque desgraciadamente cada vez menos. Hay muchos bares con escena punk en los que te recomiendo tomar algo y charlar con los que los gestionan si te interesa el tema (Cafe Linie 1-Tommyhaus, Köpi, Fischladen son algunos de ellos).

- A los alemanes les gusta acortar las palabras y acabarlas en «i», si es posible. En Berlin, tú no quedas en la parada de la U7 Kottbusser Tor, quedas en Kotti. No vas a Alexander Platz, sino a Alex. No coges el Ringbahn para moverte por la ciudad, sino el Ring. No compras birras en el spätkauf, sino en un späti. Y mucha gente no te dirá tschüss (adiós en alemán), sino tschüssi. Y si son horterillas igual te llevas un tschüssikovsky de regalo. Fue por esta razón que toleraba que mis compañeras de trabajo en el hospital muchas veces me llamaran Miri, y no Miriam, cosa que en español detesto que la gente me diga y no suelo permitir, pero allí es señal de cariño y de cercanía. También he de reconocer que oírlas pronunciar «Migui» me daba ternura y no las solía corregir, ya que los alemanes patinan siempge un poco con la erre como nuestgos amigos fganceses.
Si queréis leer más, os animo a pasaros por esta ruta de Berlin a Budapest. ¡Seguro que os gustará!
Espero haber despertado vuestra curiosidad por visitar esta ciudad y, si no ha sido así, ¡id de todos modos que no os arrepentiréis!
Para mí, es uno de los mejores sitios de Europa para visitar y conocer en profundidad. Si quieres saber lo que recomiendo a quien me dice que va a visitar este lugar, pásate por la entrada Berlin II.
Ale, ¡con la motxila y el r’n’r a otra parte!

Deja una respuesta