¿Quieres visitar el Cañón del Colca por libre y de forma barata? Sigue leyendo, que esto te interesa.
Como ya os comenté en la entrada de Arequipa, desde esta ciudad hicimos una excursión de 5 días por el magnífico valle del Colca, una maravilla de región y creedme si os digo que mereció totalmente la pena. Fuimos por libre, sin nada organizado y nos salió baratísimo.
Fuimos al Cañón del Colca en nuestro viaje de 3 meses en Perú, que fue el primer país que visitamos en nuestro viaje largo de Perú a México en 380 días.

Modo de viaje Motxila&Roll activado
A esta entrada la he apellidado «Barata» porque viendo lo que piden algunas agencias de tours por llevarte por estos lares y comparándolo con lo que gastamos nosotros, creo que está muy bien puesto el apodo. Merecidísimo. Podría llamarse también «Excursión a mí no me timan» o «Excursión me has visto cara de rico pero mira mi cartera».
Para no ser como esos vídeos odiosos de tiktok o Ig, o esos artículos infinitos que dejan lo que te interesa para el final, iré directa al grano y comenzaré diciendo cuánto gastamos por persona en esta excursión de 5 días: 135 euros cada uno. Y se puede hacer por unos 100 euros, ya que hicimos gastos opcionales que se pueden suprimir, quedando la excursión aún más barata (si quieres saber directamente los temas económicos, lo explico todo detallado al final de la entrada).
Una vez zanjado este tema y dejado claro que el apellido de la excursión lo tiene bien puesto, os voy a ir contando día a día lo que vivimos en esta zona de Perú y lo que fuimos sintiendo. ¡Acompañadme, patas!

Barata, pero también Buena y Bonita
Dejando de lado los temas financieros, siempre fríos y demasiado concretos para este blog, creo que esta excursión que os voy a contar a continuación fue de las cosas que más se quedarán en la memoria cuando pasen los años y volvamos a recordar nuestro viaje por el Perú.
El Valle del Colca es un sitio realmente especial, con paisajes que te dejan sin palabras y donde puedes vivir experiencias muy emocionantes, como sentir el vuelo del cóndor muy cerca de ti (o que tengas la fortuna de que este ave venerada en varios países pose su mirada sobre tus ojos, como me pasó a mí, y te quedes medio pallá el resto del día). Pero no nos adelantemos.
Por esta zona contactamos por primera vez con personas indígenas, que nos acogieron en una celebración y nos invitaron y bailaron con nosotros como si fuéramos uno más, nos bañamos en pozas de aguas termales, hicimos amigos del camino que nos regalaron obsequios que tenemos ahora mismo en nuestra casa decorando, visitamos un planetario, hicimos la primera ruta de senderismo del viaje… ¡Os lo cuento todo poco a poco!

5 días en el Cañón del Colca
Día 1: Bus de Arequipa a Chivay
El día 21 de junio de 2025, cuando ya llevábamos unos 15 días en esta maravilla de país, cogimos un autobús que nos llevó a Chivay, el primero de los pueblos donde nos alojamos en este mini viaje dentro del gran viaje. Este trayecto en autobús es delicado, ya que las carreteras son vertiginosas y yo pasé bastante malos ratos y angustias que mejor me ahorro. Tras este espacio de tiempo en el bus de la muerte (como buena andaluza me gusta exagerar), llegamos a Chivay.
Ese día no hicimos gran cosa, salvo disfrutar un poco del pueblo, pasear por sus calles y ver un poco sus paisajes. Comimos algo, buscamos hostal y dejamos que el atardecer fuera pintando estrellas en el cielo poco a poco, estrellas que pudimos disfrutar de una manera cómoda y serena en un planetario-observatorio que había en el pueblo. La verdad es que fue una experiencia algo cara para lo que supuso, pero fue una bonita manera de pasar la noche y pudimos ver un cielo espectacular desde este pequeño pueblito de la cordillera de los Andes. Decidimos darnos este lujo y gastamos en eso un poquito más.
Fue muy curioso porque el hombre del observatorio nos habló de cómo él siempre había visto el logotipo de DreamWorks de más pequeño, preguntándose por qué ponían a la Luna así,»tan girada, cuando en realidad es como una sonrisa». Nos contaba que después aprendió algunas lecciones de astronomía y sus preguntas de infancia se respondieron. Esta conversación ciertamente se me quedó grabada, ¡nuestra percepción de la Luna (y de todo en general) es tan distinta según de dónde seamos! Da mucho en lo que pensar.
- Gastos día 1: 244 soles (144 sin el planetario).
- Autobús de Arequipa a Chivay: 40 soles.
- Frutas y empanadas para comer en el camino: 7 soles.
- Menú de almuerzo: 20 soles.
- Planetario: 100 soles.
- Tés y bocatas de cena: 7 soles.
- Noche de hostal con desayuno: 70 soles.

Día 2: disfrutando Chivay
Al día siguiente estuvimos viendo el pueblo de una manera más pausada, cruzando su Puente Hispano-Inca -espectacular pero a una altitud que casi me da un infarto- llegamos a unas ruinas chulísimas que nos encantaron.
Estuvimos por ellas solos durante un buen rato, indagando porque eran bastante grandes y te asomaras por donde te asomaras había más ruinas misteriosas. Están simplemente ahí, al lado del pueblo y no hay ningún tipo de entrada ni de control, por lo que puedes pasar todo el tiempo que quieras deleitándote con las ruinas y con las vistas de Chivay desde allí. Es el momento de sacar la Lara Croft o el Indiana Jones que lleves dentro.
Decidimos volver al pueblo por la parte de atrás de las ruinas, para investigar un poco más y llegamos a un barrio algo alejado. Andando por una calle de ese barrio vivimos una emboscada que vamos a recordar siempre: nos encontramos con unas cuantas alpacas sueltas andando y que venían de frente. En ese momento llevábamos poco tiempo en Perú y estas alpaquitas nos parecieron lo suficiente amenazantes como para buscar otro camino lejos de ellas.

Parece mentira así cuando lo lees, ¿qué te van a hacer unas pobres alpaquitas con lo lindas que son? Pero me lo cuentas cuando tengas un grupo de alpacas en tu misma calle mirándote fijamente.
Al principio intentamos pasar a su lado, dejando entre ellas y nosotros dos coches aparcados a modo de barrera, pero una de ellas comenzó a pasar entre los dos coches quedando a nuestra espalda y haciéndonos una encerrona, ya que sus amigas estaban de frente. Nos entró el pánico y salimos bien rápido de la situación yendo hacia atrás sobre nuestros pasos antes de que la alpaca pasara entre los coches.

No, por ahí no íbamos a cruzar. Después, con el tiempo y con más encuentros vividos con estos animalitos tan lindos, descubrimos que son inofensivas y que simplemente son como mucha gente de mi pueblo: muy, muy curiosas. Solo de pensar que alguien del pueblo de Chivay, tan acostumbrados a ellas, nos viera a los dos en ese momento, con la cara de susto huyendo de estas alpacas, me entra la risa.
Después de este paseo algo accidentado, comimos en el pueblo un menú de almuerzo que estaba bastante rico y decidimos ir dando un paseo a relajarnos a las Aguas Termales La Calera. Estas son las pozas del pueblo donde va todo el mundo, pero un poco antes de llegar vimos que había otras (que tienen otro nombre) y donde había un hombre en la entrada invitándonos a entrar. Nos aseguraba que esas eran las «auténticas», con varias piscinas y que en el otro de más adelante solo había una piscina. No le hicimos ni caso y seguimos nuestro camino y menos mal porque a las que él nos quería hacer entrar tenían pinta más «para guiris». Desde el camino se podían ver las piscinas y no vimos ni un local, todos blancos como la teta de una monjita o el culo de un curita. Sin embargo, en las de La Calera, nosotros fuimos el acontecimiento local, ya que despertamos bastante curiosidad entre los bañistas, por ser los únicos foráneos de la tarde de baño. Pese a las miradas, estuvimos a gustísimo en sus múltiples piscinas y nos tomamos una cervecita allí bañándonos. Planazo.
Después, de vuelta en el pueblo, tomamos una cenita en un sitio de pollo, de los que abundan por todo el país, y nos fuimos a descansar. ¡Había sido un día bien completo!
- Gastos día 2: 186 soles.
- Menú de almuerzo: 30 soles.
- Entrada a termas La Calera: 30 soles.
- Cervezas: 20 soles.
- Cena: 31 soles, más 5 de agua.
- Noche de hostal con desayuno: 70 soles.
Día 3: caminata de Chivay a Yanque

Este día tocaba movimiento y fuimos en una caminata de Chivay hasta un pueblo cercano y precioso, que nos encantó, llamado Yanque. La caminata no fue dura y la disfrutamos mucho. Hicimos una parada técnica y un pequeño descanso en un pueblo que queda a medio camino, llamado Coporaque, donde comimos la fruta que habíamos reservado del desayuno.

El peor momento de la ruta mañanera fue sin duda ya casi llegando, cuando tuvimos que cruzar un puente que pasaba por todo el Cañón del Colca a una altura considerable (que no se aprecia en las fotos). Realmente estaba muy alto, demasiado. Yo y mi vértigo fuimos andando con la mirada fija en un punto horizontal del otro lado y pude cruzar sin grandes problemas. Después me sentí muy orgullosa de mi hazaña, quien tenga vértigo lo entenderá.
Al llegar a Yanque y descansando en la plaza central antes de buscar hostel, nos estuvimos riendo un buen rato con la música que llevaba el camión de la basura del pueblo, que estaba pasando en ese momento haciendo su labor. Era animadísimo, daban ganas de ponerse a bailar con su ritmazo: » ya llegó, ya llegó, ya llegó el camión recolector, llegó, llegó, ¡ya llegó!». Escribo estas líneas cinco meses después y tengo aún claramente la melodía grabada en la mente.
Si queréis ver el vídeo del camión cantarín os animo a pasaros por el Instagram del blog.
Una vez encontrado un hostel económico por el pueblo preguntando en un par de sitios, queríamos comer y nos decidimos por un lugar que ofrecía carne de alpaca en un lomo saltado. Justo antes de entrar al sitio a comer, vimos con estupefacción que el volcán que se ve en la lejanía, llamado Sabancaya, estaba humeando fuerte. Le preguntamos a la mujer del restaurante y nos tranquilizó diciendo que lleva años así, «siempre es así». Pensaría que si somos ciegos, ya que hasta ese momento no nos habíamos dado cuenta…
Con la comida ya en la panza, volvimos a la plaza del pueblo desde donde se contempla un espectacular paisaje, con el valle y el volcán echando humo en el horizonte, así que ahí pasamos la tarde, té de coca mediante, hasta que anocheció y el frío helado que caía nos obligó a marcharnos. Esa noche también fue muy estrellada y buena para observar el cielo, como lo serían todas por esta zona ya que aquí hay muy poca contaminación lumínica.

Cenamos en un local pequeñito en la misma plaza, epicentro de la vida en Yanque, donde una señora bastante anciana estaba allí plantada con una olla y un cartel en el que ponía: «Caldo de gallina». Fuimos allí directos y ese caldo estaba… Increíble. Puede ser que fuera el mejor caldo de gallina que probamos en todo Perú. Y ni os cuento lo bien que entró en nuestro cuerpo para aliviar el frío andino.
- Gastos día 3: 152,20 soles.
- Almuerzo: 66 soles.
- Tés de coca: 8 soles.
- Cena: 24 soles.
- Agua: 4,20 soles.
- Noche de hostal: 50 soles.
Día 4: el día en el que nos miró un Cóndor
El 24 de junio se celebra el solsticio de invierno en Perú y ese día llegamos al siguiente pueblo. En este país actualmente celebran el solsticio con el Día del Campesino, coincidiendo con la fiesta inca del Inti Raymi de la antigüedad en la que agradecían al dios Sol (Inti en quechua). Es un día para agradecer a los hombres y mujeres que trabajan en el campo y nos brindan alimentos, y también para agradecer a la Pachamama.
Pachamama: es una deidad andina de la que oirás hablar muchísimo viajando por Perú y por otras partes de zona andina. Es una diosa madre, creadora del espacio y el tiempo, la totalidad, la vida, la naturaleza…
Tras desayunar café y pan con palta en Yanque y ver en la plaza la danza Wititi que hacen los jóvenes del pueblo cada mañana, tomamos un autobús con dirección hacia Cabanaconde, el último de los pueblos de nuestra ruta por el Cañón del Colca.

El Mirador del Cóndor
Nos bajamos del bus un poco antes, en un mirador imprescindible llamado Mirador Cruz del Cóndor. Muchas excursiones y tours llevan a los turistas a este mirador, es muy conocido y suele haber mucha gente, pero si vas como nosotros sin alguien que te diga cuándo llegar y cuándo marcharte de ahí, lo disfrutarás el triple. En este mirador vivimos uno de los mejores momentos de estos días por el Colca, así que tómate tu tiempo para disfrutarlo si llegas hasta aquí.
Al llegar al mirador, lo primero que verás es mucha gente y a los controladores que te hacen pagar casi en el instante en que pones un pie en él. Es un reclamo muy turístico y son las cosas que pasan. Pagamos el derecho a estar ahí y nos dispusimos a inspeccionar la zona.

Hay varios puntos que dan a una maravilla de desfiladero, una parte del Cañón del Colca, pero una muy concreta: una zona donde hay varios nidos de cóndores, por lo que es fácil y probable que los veas. En un inicio había mucha gente, ruido, familias, griterío. Hombres disfrazados del ave carroñera pidiendo monedas a cambio de fotos, empujones y celos por ver quién era el afortunado en divisar primero el prodigioso animal.

El cóndor no asomaba y aún tuvimos que esperar un rato, aguantar a algún que otro desubicado que se ponía a gritar como si estuviera en la feria (recuerdo especialmente a una familia española bien maleducada del primero al último que pensaban que estaban en Disneyland), y, cuando la impaciencia comenzaba a aflorar, los vimos sobrevolando por los acantilados de la derecha. El gentío se entusiasmó, todos señalaban hacia allí, buscaban su hueco en el mirador para poder tener una visión del espectáculo.

Y sí, ahí estaban, no había duda: eran tres cóndores volando bien lejos y consiguiendo despertar la emoción de todos los presentes. Poco a poco, con el transcurso de los minutos, tomándose calma para su vuelo elegante por el desfiladero, las aves se fueron aproximando hacia nosotros y, al mismo tiempo que ellos llegaban, cual pájaro que pierde su plumón al viento y se queda peloncho, el mirador se fue vaciando de turistas.

Y me diréis: ¿cómo puede ser que la gente se fuera cuando aparecieron los cóndores? Ese es el problema de visitar este mirador en un tour organizado: que hay un momento exacto en el que te obligan a irte, independientemente de dónde estén los cóndores y de si los has visto o no. Mucha gente se tuvo que marchar antes de que estuvieran cerquita. Y llegaron a estar cerca, muy cerca, ¡más de lo que hubiéramos imaginado nunca!
Yo me sentía tan extasiada que hasta me animé a escribir en mi cuaderno de viaje, llena de emoción con los cóndores sobrevolando nuestras cabezas. Fue uno de los mayores espectáculos naturales que he presenciado en mi vida. Al fondo, el cañón del Colca, con el rumor de sus cascadas bajando como banda sonora del momento. Y en primer plano un cóndor espectacular que venía a saludarnos.
Cuando el rey del cañón se acercaba, incluso se hacía un silencio de respeto y admiración entre las personas que pudimos presenciar su majestuosidad. Todos los ojos le miraban a él, coqueto y presumido, nos regaló momentos para la memoria.
En algún punto de la mañana todos los buses turísticos y grupos de guiris o gringos se habían marchado. En el mirador quedábamos unas cinco o seis personas que nos sentíamos premiadas en el sorteo del día porque, ¡vaya espectáculo estábamos viendo! El cóndor se estaba regalando, iba y venía sobrevolando nuestras cabezas, nos pasaba tan cerca que sentíamos su vuelo en la coronilla.

Incluso llegó a mirarme fijamente en una de sus vueltas sobre nosotros, lo que me impresionó bastante. No sé si tenéis alguna experiencia con pájaros de este estilo, pero puedo afirmar que los cóndores son unos bicharracos impresionantes, que te hacen sentir pequeñita de una forma bastante fácil.
Estuvimos flipando con nuestros nuevos amigos de plumas durante un buen rato, compartiendo el mirador con una pareja de franceses fotógrafos que tenían unas camaracas alucinantes y que de seguro echaron fotos mucho más dignas del espectáculo que nosotros, pero c’est la vie.
Cabanaconde
Cuando sentimos que ya era suficiente, volvimos a la carretera y esperamos a una combi que nos llevara hasta Cabanaconde. Recuerdo ese viaje en la combi, bajando de ese mirador mágico hacia el pueblo, como un trayecto muy especial: después de ver al cóndor, acompañados por señoras locales que volvían a casa después de su jornadas vendiendo a los turistas, con la música latina saliendo con interferencias y distorsión de los viejos altavoces del carro… Me sentía pletórica y feliz.
Una vez en el pueblo, después de buscar alojamiento barato, como siempre hacemos, salimos a pasear. Decidimos comprar el billete de autobús para el día siguiente a Arequipa (gran error como luego descubriremos), comimos algo y fuimos caminando al Mirador de Achachihua.

Es un lugar cercano y de fácil acceso, desde donde sacamos unas fotos impresionantes y disfrutamos del cañón en silencio, a solas y de una manera muy agradable. En ese mirador hay una placa conmemorativa en honor a la muerte de Natacha de Combrugghe, una mujer belga viajera que fue hallada sin vida en el cañón en 2022 y cuya historia se me quedó grabada y por eso la nombro aquí. En la placa se puede leer «alejarse de todo, te acerca a lo esencial».
Tras esta caminata cortita, nos duchamos y salimos de nuevo. Decidimos tomar unas cerves en un sitio de guiris que no nos gustó (porque era un sitio de guiris), así que salimos a ver la plaza. Esto sí nos gustó: había una banda tocando, mucha gente bailando y festejando el Día del Campesino.

Nos animamos con ellos y probamos su licor típico, el calentado (se vendía en puestos callejeros y era una mezcla de anís o pisco con una infusión caliente hecha con corteza de cacao y más hierbas); y su nombre está bien puesto, porque sí que calienta mucho, ¡el cuerpo y el espíritu! La noche fría en esta plaza de Cabanaconde en este día tan especial se alargó bastante, hasta la madrugada.
Estuvimos con gente local, majísima, bailando, charlando y debatiendo con la gente que celebraba este día tan señalado en estos pueblos del valle, que son en su mayoría campesinos. Ellos invitaban a una botella de calentado (10 soles), nosotros comprábamos otra, luego aparecía otra… Yo bailé con una abuelita campesina un rato y me divertí muchísimo.

También conocimos a un señor que nos contó su vida, nos habló de su hija que no era como el resto de su familia, campesina, sino que había estudiado psicología y de quien él estaba muy orgulloso -se notaba por cómo hablaba de ella- y nos regaló una taza que estuve llevando en la motxila los siguientes meses del viaje.
Este día fue de esos que lo tienen todo, como habéis podido comprobar. No todos los días te mira un cóndor y se baila con indígenas de los andes agradeciendo a la Pachamama.
Muy cansados y con la fiesta en el cuerpo, nos fuimos a dormir.
- Gastos día 4: 358 soles (si vas un día que no sea fiesta del campesino, o si no eres tan fiestero como nosotros, te puedes ahorrar bastante, quedando al final: 265 soles).
- Desayuno: 8 soles.
- Propina para los bailarines de waikiki: 5 soles.
- Bus al mirador: 14 soles.
- Entrada al mirador: 140 soles.
- Combi a Cabanaconde: 10 soles.
- Comida del día: 38 soles.
- Fiesta: 93 soles. Ejem.
- Noche de hostal: 50 soles.

Día 5: resacosa vuelta a Arequipa
Este día nos levantamos acordándonos bastante del calentado que bebimos el día anterior, ya que nos despertamos más tarde de lo que salía nuestro autobús a Arequipa, quedándonos con cara de «que viva el Día del Campesino pero nunca más me pilla en otra».
Así que, tras comprobar nuestra pérdida y asumirla, Josu, nuestra resaquita y yo, fuimos directos a comprar otro billete. Nos tocó esperar hasta el siguiente autobús, y aprovechamos para comer algo y comprar algún piqueo para el trayecto.
Este autobús fue el peor de todo mi viaje (incluyendo Perú, Ecuador, Colombia, y podría decir que fue uno de los peores de mi vida), porque tenía mucha resaca, me encontraba mal, y las curvas y la carretera no ayudaron en nada. Estuve vomitando y todo, FATAL.
Así que de esta forma tan linda, agradable y aromática diría yo, acabó nuestra Excursión Cañón del Colca Barata. ¿Qué os ha parecido? ¿Os animáis a conocerlo?
¿Alguien quiere un poquito de calentado?
- Gastos día 5: 122 soles (72 soles para personas responsables que no pierdan autobuses).
- Bus a Arequipa I: 50 soles.
- Bus a Arequipa II: 50 soles.
- Desayuno: 14 soles.
- Piqueos: 8 soles.
Gastos totales Excursión Cañón del Colca Barata

Gastos totales nuestros:
Día 1 (244 soles) + día 2 (186 soles) + día 3 (152,20 soles) + día 4 (358 soles) + día 5 (122 soles) = 1062,20 soles. Entre dos: 531,10 soles (unos 135€).
Gastos totales posibles
Día 1 (144 soles) + día 2 (186 soles) + día 3 (152,20 soles) + día 4 (265 soles) + día 5 (72 soles) = 819,20 soles. Entre dos: 409,60 soles (unos 104,60€).
Nos marchamos del Cañón felices
Este famoso valle nos dejó resaca física pero también emocional. Disfrutamos muchísimo de sus paisajes, de sus pueblos, de la comida y, reconozcámoslo, de sus precios. Fueron días muy económicos que seguro nos costaría repetir, ¡pero nada es imposible si andas de motxilero!
La siguiente parada que nos esperaba, después de volver a Arequipa unos días más, fue Puno. Ahí pudimos conocer el lago Titicaca y a los Uros. ¿Os venís?
¡Salud & Motxila!

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