Foto de pancarta en Miraflores, Perú, con el lema "Miraflores se vive mejor".

Lima

Lima la gris.

Así se conoce a esta ciudad, ya que la mayoría de sus días son de este color. Nuestros días allí no fueron la excepción y pudimos ser testigos de primera mano de estas nubes continuas e infinitas que nos taparon el Sol cada día. Hay casi siempre una bruma, una neblina más o menos densa, que cuando se condensa un poco da algo similar al sirimiri de Donostia (o zirimiri, o xirimiri) y al chirimiri de mi pueblo, pero que en Lima llaman garúa (más tarde, en Ecuador, descubrimos que el verbo garuar y la garúa no eran algo exclusivo de Lima o Perú).

¡Nos sorprendió muchísimo descubrir que en esta ciudad nunca llueve, lo máximo que ocurre es garuar!

Garuar: 1. En gran parte de América y en Canarias, ‘lloviznar’. Se acentúa como actuar (→ actuar). Existe también la variante garugar, más propia del habla popular que de la lengua culta. (Real Academia Española)

Foto de la ciudad de Lima desde el malecón.
Lima tiene mucho encanto con sus días nublados.

En Lima comenzaron nuestros 3 meses viajando por Perú. A ella llegamos en avión desde Madrid un día 5 de junio de 2025 con muchas ganas y, por qué no decirlo, con algunos nervios. Tenemos algún conocido de esta ciudad y numerosas personas que habían estado antes que nosotros nos avisaron sobre la inseguridad por sus calles.

Siempre hay que ser cautos en todos los sitios, y no seré yo aquí quien diga que paséis de eso, que son todo patrañas, boludeces, exageraciones, chorradas o chominás, pero la verdad es que Lima se convirtió en una ciudad que recordaremos siempre y en la que estuvimos súper a gusto. No tuvimos ningún tipo de problema ni en el aeropuerto al llegar, ni en el centro caminando, ni en la noche festiva (que también la conocimos).

En nuestra ruta por Perú, llegamos a ella en dos ocasiones. Una vez al inicio de la ruta y, unas semanas después, volvimos al aeropuerto Jorge Chávez en un vuelo desde Cusco.

Llegada a la ciudad

En la llegada inicial, estábamos exhaustos. Creo que en mi vida caí tan cansada en la cama como el día del vuelo de 12h desde Madrid a Lima. Después del control de pasaportes, que fue largo, y la llegada al hostal que estaba en Miraflores, compramos la tarjeta SIM del móvil (llamada chip en Perú), sacamos soles en el banco más cercano que no nos cobraba comisión y fuimos a cenar.

La cena estuvo espectacular, riquísima, pero no conseguí disfrutarla debido al cansancio que sentía en todo mi cuerpo. Recuerdo hasta ganas de llorar por sentirme tan cansada en mi primera cena en el país y en Suramérica. Tenía entre mis manos un pedazo de plato de comida peruana que sabía a gloria y yo sólo pensaba en cerrar los ojos y dormir. Después de cenar conseguí caminar como una zombi junto a Josu de vuelta al hostal, donde la cama nos acogió como a bebés.

¿Qué hicimos en Lima?

En total, estuvimos 9 días en Lima y os contarér a qué nos dedicamos en ese tiempo. Fue un poco de todo y lo recuerdo como una primera toma de contacto con Perú, con sus sabores y ritmos. También como una primera toma de contacto con EL VIAJE.

Aún teníamos el ritmo europeo metido en el cuerpito y, mirando atrás, reconozco que el chip en mi cabeza en este momento aún me decía que estaba «como en unas vacaciones». Todavía no conectaba con el modo del viaje, con saberme sin cada, sin trabajo y sin rumbo: todavía no me sentía libre.

Foto de una procesión en Lima con humo de incienso y mujeres con velo.

Visitamos el centro histórico

No os vamos a dar aquí el rollo enciclopédico, que para eso ya están las guías de viajes y la wikipedia. En el centro hay iglesias, plazas, sitios históricos, lo típico. Merece la pena darse un buen paseo y dedicarle tiempo a esta zona.

A nosotros nos gustaron mucho las catacumbas de la iglesia de San Francisco de Asís. Además, el día que fuimos había una especie de romería, con procesiones y pasos de santos y la mañana estuvo muy animada. Me sorprendió muchísimo ver las similitudes entre esta celebración que nos sorprendió en Lima y las de mi tierra, Andalucía.

Estanterías con cerámicas de huacos peruanos en el museo Larco de Lima.

Visitamos el Museo Larco

En este museo se aprende mucho sobre la cultura y la historia peruanas. Hay muchísimas piezas de cerámica de arte precolombino y los huacos son chulísimos (e inspiradores). Recuerdo que pasamos un rato largo entre las diferentes exhibiciones y quedé fascinada con algunas de las figuras que vimos allí.

De hecho, fue tras visitar este museo cuando decidí hacer iconos representando a los distintos países de mi blog.

Visitamos el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM)

Para mí, es uno de los sitios  imprescindibles que visitar en Lima. Se aprende muchísimo, no sólo sobre hechos históricos del Perú, sino también sobre Derechos Humanos, tolerancia y, al fin y al cabo, sobre respeto y convivencia.

Foto de la entrada del Lugar de la Memoria, la tolerancia y la inclusión social en Lima.
Muy recomendada la visita a este museo.

Me encantó pasear por el lugar reflexionando sobre todo esto y leyendo toda la documentación y las exposiciones que mostraban. Es de estos lugares donde para empaparte bien de todo lo que ofrecen, es necesario echar más de un día, ya que en sólo uno no te da la vida de todo el material que alberga.

Paseamos, paseamos y paseamos

Puede ser que nosotros llegáramos con mucha energía, ya que era nuestro primer destino peruano, pero en Lima anduvimos muchísimo. Pateamos muy bien el centro, y también los barrios de Miraflores y Barranco, los más conocidos de la ciudad.

Arriba y abajo, perderse e ir probando y buscando sitios donde comer o tomar algo es una buena manera de ocupar el tiempo en esta ciudad (y diría que en cualquier ciudad del planeta).

Foto de pancarta en Miraflores, Perú, con el lema "Miraflores se vive mejor".

El camino desde Miraflores hasta Barranco es un trayecto precioso, en el que las calles se van tornando más coloridas, el aire se vuelve bohemio y los edificios van cambiando de forma para saludarte con su aire colonial.

También paseamos bastante por su maravilloso Parque Kennedy, en Miraflores. El favorito sin duda para cualquier amante de los animales en general y de los gatos en particular (automáticamente se convirtió en mi parque favorito del mundo mundial).

En este lugar abundan los gaticos, dormitan en sus bancos y en sus casitas puestas para protegerles, y no dudan en subirse a tu regazo si les das la oportunidad.  Están súper limpitos y bien cuidados, y de un vistazo ves que aquí son muy felices, la gente los adora e incluso los perritos que pasean por el parque les tienen simpatía.

Foto mía echando fotos a los gatos del Parque Kennedy, en Lima, Perú.

Aparte de socializar con gatos, este parque ofrece piqueos a la noche para comer algo (sanguches, picarones e incluso kebabs), puestos de bebidas, ¡y los fines de semana incluso hay música y se convierte en pista de baile!

Aparte de a este parque, también fuimos al parque del Circuito Mágico del Agua, aunque no nos gustó demasiado. Ahí se puede ver un espectáculo de música y agua en sus fuentes, pero nos pareció algo más para niños (o ñoños, cambiando un par de letras) que para ir en pareja (aunque vimos muchas parejas en modo romántico, pero a nosotros eso no nos va mucho).

¡Pero para gustos los colores!

Nos enamoramos de Barranco

Este barrio se convirtió en nuestro barrio favorito, por eso en la segunda visita a la ciudad, nos alojamos aquí (en la opción más barata que encontramos – un B&B). Es un barrio alternativo, con muchísimo que ofrecer, lleno de color, buena comida, música y gente por todas partes.

Foto de calle colorida decorada con arte callejero en Barranco, Lima, Perú.
Yo con un coco de bebida en una plaza del barrio de Barranco, en Lima.
De pequeña mi libro favorito era «Los batautos hacen batautadas» de Consuelo Armijo. En Lima, como buenos guiris, hicimos guirigadas.

Y tambien lleno de arte por todos lados. Hay muchas galerías (muchas gratuitas), sobre todo por el Paseo de baños, para empaparte del trabajo de artistas locales.

A ambos nos gustó especialmente una exposición de fotografía que vimos en El Gato Tulipán, de una fotógrafa llamada Adriana Peralta. Nos dejó cautivados.

Todo lo que vimos e hicimos en Barranco nos gustó: bebimos agua de coco observando el Puente de los Suspiros, escuchamos brevemente a músicos callejeros con sus melodías latinas, descansamos en los bancos del Parque Municipal y probamos el ceviche de conchas negras y el muchame de trucha ahumada. Planazo.

Admiramos sus playas y su malecón

La ciudad de Lima tiene muchas playas, algunas mejor para el surf, otras para pasear, otras para bañarse…

Foto de banco en el parque del Amor, en el malecón de Lima.
Me encantó este parque en el malecón de Lima.

Estar un rato descubriendo la zona del malecón y sentarse a conversar en el Parque del Amor (dedicado como su nombre indica al amor, con aires de Gaudí y frases en torno a este tema universal de distintos autores y en distitos idiomas), es un indispensable si tienes tiempo de disfrutar de esta ciudad.

En la segunda ocasión que estuvimos, después de viajar por el país durante varias semanas, fuimos a la playa de Las Sombrillas por recomendación de una familia peruana que conocimos en la ruta a Choquequirao.

Lo malo es que ninguno de nuestros días en Lima fue un día soleado y propicio para la playa (como ya os he dicho, Lima es gris), así que nos limitamos a pasear y poco más, sin bañarnos, por lo que tampoco disfrutamos al máximo de este aspecto que ofrece la ciudad.

Foto de las ruinas de Huaca Pucllana en Lima.
Ruinas de Huaca Pucllana.

Visitamos Huaca Pucllana

Estas fueron las primeras ruinas que visitamos del Perú y disfrutamos la visita enormemente.

Fue una visita guiada junto a un grupo de varias personas y durante la misma nos explicaron muchas cosas interesantes sobre el lugar y sobre la cultura lima.

Aquí vivimos una anécdota muy divertida y es que una señora del grupo de visitantes en el que íbamos señaló una valla que marcaba el sendero turístico por el yacimiento -una valla normal en el camino de la visita- y le preguntó a la guía del yacimiento si «eso» también lo habían construído los limas, la civilización sobre la que nos llevaba hablando la guía desde hacía treinta minutos.

La cara de la guía era un poema y su respuesta vino tras unos segundos de estupefacción, muy seria y cargada de paciencia contestó: NO.

A veces no hay mucho más que añadir.

Nos pusimos las botas con comida peruana

Comimos mucho y, a veces, bastante caro.

Lima es un buen lugar para invertir un poco más en comida y darte el lujo de comer buenos platos de gastronomía peruana, aunque si no controlas el presupuesto se puede disparar un poco.

Fotos de platos de comida Nikei en Lima.
Rica comida en Lima.

Allí probamos, como no podía ser de otra manera, el primer ceviche de pescado y la primera causa del viaje (platos que ya conocíamos) y otros platos nuevos para nosotros como la sopa criolla, el rocoto relleno, el pan con chicharrón o el ceviche de conchas negras. Por supuesto, hubo hueco para probar comida china y también comida nikei. Todo buenísimo.

Salimos un poco de fiesta

Como diría Josu, en Lima hicimos un poco de farra.

En Lima hay mucho ambiente, lógicamente, ya que es una ciudad inmensa, gigante y diversa, que se presta a una gran variedad de vida nocturna.

Foto de cabina de teléfono para que llames al hijuep de tu ex.
La cabina para llamar al hijoep@< de tu ex si en la fiesta te da la tusa.

Nosotros no podemos dejar de recomendar el bar Juanito de Barranco, en el Parque Municipal de Barranco: es clásico, con ambientazo, y si tienes suerte, habrá un guitarrista tocando y cantando, dando mucha calidez al lugar. También se puede comer y beber y… ¡hay una foto de la bahía de la Concha! ¿Qué más se puede pedir? El camarero, al ver nuestro asombro al descubrir la foto, nos explicó que se la regaló un amigo vasco. Fue un momento muy divertido, sobre todo para Josu: estar a miles de kilómetros de casa, bebiendo una cerveza con la foto de su ciudad coronando la estampa, es algo con lo que no contábamos.

También estuvimos en una jam session de jazz en un bar cercano al Juanito que se llama La noche, un sitio muy chulo que nos gustó, y que hizo que nuestro presupuesto subiera un poco esa semana ya que decidimos tomar algunos pisco sours y claro, una cosa llevó a la otra y la noche se alargó un poquitín.

Fuimos al Barrio Chino en Lima

Lima, como buena gran capital, tiene su propio barrio chino.

Aquí es otro lugar donde puedes perderte y pasar las horas que quieras que no te vas a aburrir. Hay muchísima animación, gente por todos lados, comercios asiáticos, restaurantes chinos, vendedores ambulantes, colores y sabores hasta hartarte.

Foto de nosotros en el barrio chino de Lima.
El barrio chino es chulísimo, tenéis que ir a comer.

En el Arco Chino se puede leer en caracteres chinos: «bajo el mismo cielo, todos los hombres son hermanos».

Es muy interesante descubrir que China ha tenido mucha influencia en Perú debido a la gran afluencia de emigrantes que llegaron aquí desde tierras tan lejanas como Cantón o Sichuán. Se calcula que en la población peruana cerca del 10% de las personas son descendientes de chinos. ¡Uno de cada diez peruanos!

No es de extrañar que por todo el país se encuentren tantas chifas, que vienen a ser nuestros restaurantes chinos pero en la versión peruana, con una sazón buenísima que gustará a cualquiera al que le guste la buena gastronomía. Es una fusión entre la gastronomía china y la gastronomía criolla peruana. En un chifa puedes comer platos tan estupendos como el arroz chaufa, el tallarín saltado o la sopa wantan.

Visitamos Mercados Municipales

Son ideales para comer barato y también para dejarse deleitar con sus olores, colores y alboroto en general.

También compramos fruta desconocida para nosotros en uno de ellos, una experiencia muy recomendable. Solo por ver la sorpresa en los ojos de la hija de la frutera mirándonos y preguntándonos «¿nunca han comido tuna?», ya mereció la pena. Fuimos a un mercado cerca al LUM, llamado Mercado Municipal de San Isidro y compramos frutas como tuna, pacay, tumbo, granadilla y lúcuma.

Foto de frutas peruanas.
Frutas desconocidas para nosotros hasta que llegamos a Lima.

Para comer, visitamos dos veces el Mercado de Santa Cruz, en Miraflores, ya que los platos que ofrecían estaban buenísimos y estaba cerca de nuestro primer hostal. El menú suele ser muy barato y es un buen método para probar platos locales.

Como os cuento en la página Viajar Barato, comer en los mercados es una de las maneras de ahorrar en tus viajes.

He de decir que pese a que muchos viajeros que visitan Lima pasan casi de largo, nosotros encontramos en esta ciudad un sitio maravilloso para quedarse unos días y vivir todo lo que ofrece. Cuando escribo estas líneas, hace casi dos meses que nos fuimos y siento que no fue un adiós a la ciudad, sino un hasta luego.

Quiero pensar que volveré a estar en Barranco sentada en un banco viendo pasar la tarde.

El gris en Lima fue menos gris

A los limeños fue a los primeros peruanmos que conocimos y para no desentonar con la ciudad, también nos gustaron mucho: fueron muy amables con nosotros, nos trataron con respeto y cariño.

Foto de un parapente sobrevolando el malecón de Lima.
En el malecón de Lima se puede practicar el parapente.

El gris de la ciudad se sentía protector gracias a ellos, y no triste.

Fue emocionante iniciar nuestro viaje en Lima, la capital de Perú, y esperamos volver pronto para volver a sentirnos tan bien como las dos veces primeras.

Una vez nuestros días se agotaron aquí, cogimos nuestras motxilas y pusimos rumbo al siguiente destino. De Lima nos marchamos dos veces: la segunda camino hacia al norte, yendo hacia Huaraz que es una ciudad de la que os hablaré más adelante, y la primera, yendo hacia Paracas, un lugar de la costa peruana donde pudimos ver leones marinos coquetos y graciosos.

¿Queréis que os lo cuente?

¡Pues seguidme hasta la próxima entrada!

¡Nos vemos por allí! Mientras tanto, ¡que no pare la música y el motxileo!

Icono diseñado por mí para ilustrar al país Perú, es un dibujo de un huaco.

Datos prácticos para motxileros:

Precio menú en mercados: 13 soles.

Bus Lima – Paracas: 120 soles.

B&B de Barranco: 60 soles/noche.

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